Un vals triste


Esta es una de las obras más conocidas de Jean Sibelius, extraída de su suite «kuolema», en suomi.

Mi Padre, que en paz descanse, cuando yo era niña, me explicó una vez el movimiento de los astros en el universo. Este recuerdo lo asocio ahora con esta obra, el famoso Vals Triste.

Y la explicación vino a propósito de preguntarle por qué hay una cara de la luna que nunca podemos ver, que siempre permanece oculta.

Su explicación fue clara y breve, como en él era habitual:

«La tierra y la luna bailan un vals. Cuando bailas un vals, en ningún momento ves la espalda de tu pareja.»

Desde luego eso es mucho más fácil de entender, que muchos dibujos con elipses y líneas que pretendían explicarme lo mismo y que sobre los movimientos de rotación y traslación me dieron en el colegio.

Ahora, después de mucho tiempo, le doy aún más valor a esta explicación. Creo que además de acertadísima es a la vez preciosa. Como también lo es este Vals por mucho que le llamen Triste.

Así cuando miramos a la luna, todos podemos pensar en los que nos faltan y visualizar que, sin darnos cuenta, sin que hagamos nada, y sin que nadie lo pueda impedir, todos seguimos bailando un vals.

Nos está tocando vivir un tiempo bien extraño. Las sombras se pasean a nuestro alrededor y las noticias no nos ayudan. Cada vez más dichas noticias nos tocan más cerca, les ponemos cara y nombre, lloramos vidas y sufrimos de forma más concreta por gente querida que lo está pasando realmente mal.

Por otro lado, también en otros momentos, hemos caído en la desesperación de pensar que todo estaba perdido, que nada valía la pena y que la humanidad es muy poca cosa. Sí, lo somos, somos muy poquito, y aún menos cuando no estamos bien, como ahora. Sin embargo, la luna sigue igual, bailando este extraño vals, sin que a lo mejor le apetezca, como nos ocurriría a nosotros. Y nuestro mundo sigue girando sin inmutarse, sin que de la sensación de que le afecte lo mas mínimo el dolor que ya se palpa sin disimulo tan cerca de nosotros.

Pero todos podemos ayudar. En nuestra mano de todos está el levantarnos, el soñar, el creer que esto pasará pronto, que nos tenderán la mano y que la ofreceremos nosotros, que seguiremos queriendo, abrazándonos y añorándonos. En unos meses, nos volveremos a quejar de nimiedades y recuperaremos las fuerzas para sorprender, reír y disfrutar de un café notando el sol. Volveremos a tomar unas tapas con un tinto en una terraza y disfrutaremos otra vez del olor de la lluvia en un jardín.

Tenemos incluso dudas de si todo volverá a ser igual después de esto. No lo será, quizás será incluso mejor y eso dependerá solo de nuestra actitud, esa palabra tan difícil de concretar y que será la clave para remontar una situación compleja, injusta y no merecida.

Aunque estemos tristes, este espléndido vals, nos hace recordar que el baile sigue abierto y la música continua…No lo olvidéis.

Photo by Gustavo Tabosa on Pexels.com

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