Esta rapsodia, solo esta, la nº 18, extraída de las variaciones sobre un tema de Paganini de S. Rajmáninov es uno de los momentos más exquisitos y delicados del repertorio musical. Uno en los que el piano roza el cielo, se pasea por él y nos recuerda que en este mundo existe espacio para la belleza en mayúsculas, sin resquicios y de forma rotunda. Seguro que muchos la conoceréis pues ha sido interpretada en diferentes películas y es inevitable que nos conmueva y se nos instale en la piel cada vez que la escuchamos.
Me ha parecido acertado en el día de la Mujer, escribir sobre uno de los temas que mejor describe lo femenino, de los que enamora sin «peros» y sin «aunques». No he conocido aún a nadie que no se haya sentido desarmado antes estos estos escasos tres minutos de la famosa Variación nº 18.
Así que en este día de la mujer, brindo por todas ellas con la música. Por las que se manifiestan, por las que no lo hacen, por las que se visten de morado y por las que basta que se les pida que se vistan así para que no les apetezca, por las abnegadas, por las rebeldes, por las que sienten intensamente, por las que lloran de felicidad y por las que aguantan las lágrimas aunque duelan, por las que siempre están ahí acompañando, por las que piden perdón por no haber podido estar, por las que se equivocan, por las que envidian y las que envidiamos, por las que parece que no cometen ningún error y están por encima de un momento malo; por las que tienen que apretar los dientes más veces de las debidas, por las que gritan y por más que lo hagan nadie las escucha y aún así lo siguen repitiendo, por las que solo diciendo una palabra suave y a tiempo han estado acertadas, por las que sonríen sea cual sea la circunstancia, por las que saben abrazar bien, por las que un grano les amarga el día y por las que no le dan importancia a un aspecto fatal, por las que luchan con su armario cada día, por las caóticas, las rutinarias, las que luchan contra las circunstancias o se adaptan a ellas, las que denuncian las injusticias y las que ya no reparan ni en lo que es justo, las que hablan más de la cuenta y las que saben callar cuando es necesario.
Estas variaciones constan de 24 piezas sobre un mismo tema original de N. Paganini, y de la misma forma podríamos decir que todas tenemos una base común por muy diferentes que seamos. Y en ese sentir colectivo seguro que nos pondremos de acuerdo, pensemos como pensamos.
En cualquier caso, este 8 de marzo, hay mucho que celebrar. Estamos aquí porque otras se dejaron la piel para que aquí estuviéramos, empezando por las que nos han cedido parte de su sangre y siguiendo por las que continúan luchando por que este mundo sea un sitio mejor, o al menos lo intentan cada día.
Las que vienen y las que van, las que se fueron y las que vendrán.
Feliz día de la Mujer 2020

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