Últimamente nos hablan mucho de cisnes blancos y negros. Incluso nos han explicado que cantan antes de morir.

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Hay varios elementos que se van repitiendo en el libro «Los cisnes no tienen alma, los violines sí» y cada uno tiene un significado particular, aunque pasen algo desapercibidos dentro de la historia.
Tienen su importancia en la trama:
- Las moscas que no te dejan en paz
- El libro de Cezanne
- El siete
- La pared blanca
- Las notas en la libreta
- Los gazapos de Daniela
- Las flores amarillas
- El alma de los violines
- La repetida frase que nos indica que todo se entiende mejor en el futuro y que nunca nos gusta escuchar.
- La rapsodia, la pobre rapsodia, la maldita rapsodia…
«Intenta fijarte en que los cisnes no mueven al agua al moverse» «Intenta creerte que eres un cisne» , le repite Teodora a Cuqui varias veces. Ella no consigue entender bien qué le quiere decir con eso, ni tampoco cómo creerse que lo es. Y descubre también que lo que nos cuentan de que los cisnes cantan antes de morir, desgraciadamente es una leyenda.
La decepción que aparece cuando algo que hemos creído siempre resulta ser falso, es fatal, pues es bonito imaginar un animal tan bello entonando sus últimas notas, por solo una vez en la vida.
También lo es escuchar esta melodía inolvidable.
El Cisne. Saint-Saëns

