TANNHAUSER

Vivimos en unos tiempos en que casi hay que excusarse por expresar que te gusta Richard Wagner. Ha habido programas de concierto que han tenido que ser cambiados dependiendo de si se iba a interpretar algo de este gran autor.
No entiendo esta forma de pensar, más aún tratándose de un músico. En primer lugar considero que nadie puede ser juez de la vida de otros, con la excepción de los delitos que ya tienen definido un cauce de actuación y por lo tanto no me tengo que ocupar. En segundo lugar, identificarse con una figura como ésta, a favor o en contra, por razones distintas a su música lo encuentro injusto, vano y además inútil. Y por último, hay que tener en cuenta que la mayoría de los grandes músicos tuvieron una vida personal bien perra, por uno u otro motivo, o por varios a la vez, suficientemente tremendos como para que el resto nos recreemos aún más en valorar actuaciones pasadas que no son de nuestra incumbencia.
Wagner no pide permiso para entrar en tu vida. Aparece en ella tirando la puerta de tu casa de una patada. Seguro que necesitaría un solo golpe y bien preciso para noquearte. Quizá Beethoven llamaría al timbre de tu casa, Mozart picaría suavemente con los nudillos o Schumann preguntaría desde fuera suavemente si estás o no . Desde luego ni tiene la delicadeza que otros ni su capacidad de sugerir.
En Wagner no hay medias tintas. No puede dejarte indiferente. Lo amarás o lo odiarás.
Es denso en sensaciones e intenso en sorpresas. Su música tiene la misma fuerza que un huracán y si te gusta, es mejor no oponerse a ella. Cualquier sentimiento, bueno o malo, se multiplica derrochando fuerza y dramatismo. Las cristalerías tiemblan y hasta los libros de las estanterías reviven.
Hemos incluido en nuestro particular diccionario que los días de tormenta son wagnerianos. O que ciertas situaciones grises, exageradas o grandiosas lo son también. Es cierto. Hay cosas que después de su música hasta han cambiado de nombre.
Vamos a por esa obertura tan famosa de Tannhäuser, su coro de Peregrinos y la insuperable canción de la estrella. Un paseo por esta obra memorable. Os ayudarán a coger fuerzas y a la vez os dejarán sin ellas.
Que sea lo que Dios quiera.
