El otoño en día 23 y Dvorak

¿Ha llegado el otoño? En el colegio me explicaron que las estaciones cambiaban los veintiunos, pero este año resulta que lo hacen en veintitrés. Culpa de los años bisiestos y de nuestra órbita eterna alrededor del sol.

Hoy a las 9:50 nos situamos en esta estación que durará hasta el veintidós de diciembre. Ya oscurece antes y la noche te atrapa a la que te despistas. Sin darte cuenta, tienes que encender luces porque la penumbra ha inundado la casa y el sol se ha escapado sin previo aviso.

Llueve. Y mucho. La tierra del jardín está empapada y huele diferente. El verde continua pero pronto se escapará también. A las ocho de la mañana, los pájaros no cantan como en agosto cuando seguro disfrutaban de vacaciones y andaban de mejor humor, como nosotros. Los grillos y chicharras se van en septiembre y ya no se les escucha. No sé adónde.


Dice el periódico que perdemos tres minutos de luz cada día. Pronto además cambiaremos la hora y comeremos castañas, olvidaremos el aperitivo de cerveza fresca con aceitunas, las comidas ligeras. Y no nos molestaran los pantalones largos que hace dos semanas eran impensables.

Guardaremos las sandalias y los pies volverán a estar fríos irremediablemente.


Ya han empezado la Liga y la Champions. También los colegios. Y pronto, vendrán las sopas y cocidos, las bebidas humeantes y los calcetines. Cerca andará la Navidad y luego la nieve, el frío y las mantas en el sofá con el juego familiar inevitable de estirarlas mientras te duermes, sin que consigas ganar todas las veces que querrías.


El principio del otoño tiene una languidez parecida a este romance de Dvorak. Colores tostados y notas suaves. Piano y violín susurrando a la vez mientras la tristeza impregna a los árboles que pronto se desnudarán y la luz sabiamente se oscurecerá para facilitarles dicho trabajo.


Las nubes serán más grises, como el color del mar y la naturaleza se preparará para dormir soñando como en este romance. Descansarán con una leve capa de humedad que se posará sobre el suelo despacio pero avanzando de forma imparable y que cada vez será más fría, más evidente, más pesada y silenciosa.


Preciosa melodía para disfrutar con un café en casa, una manta en la falda y sueños de otoño.

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  1. Avatar de Desconocido
  2. Avatar de María José Voltes

2 Comments

  1. El otoño es una de las estaciones más coloridas de año y si se disfruta de él escuchando una sonata, un nocturno de Chopin o bien cualquiera de las Cuatro Estaciones de Vivaldi, se puede hasta llegar a la levitación.

    Me han encantado tus letras y las bellas fotografías que las acompañan.

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