Este es un gran concierto para piano, injustamente eclipsado por sus hermanos, el romántico segundo y el dificilísimo tercero. Haced la prueba de situaros en el vídeo en el minuto 1:54. Cerrad los ojos y después soñad. Vienen unos de los compases más deliciosos que uno puede escuchar al piano sin desmerecer muchos otros.
Son de esas notas que duelen, que conmueven, que hacen que todo el concierto por mucho que se complique en ciertos momentos vuelva al más puro Rajmáninov, el que nos emociona y que además se nos muestra como el absoluto rey del piano. En el minuto 13:40 vuelve otra serie de las más emotivas de todos los conciertos del gran maestro ruso.
Soy de la opinión que debería ser obligatorio tener en casa estos cuatro conciertos, de la misma forma que es recomendable tener a mano El Quijote, Guerra y paz o incluso La Biblia. Son de esas cosas que es bueno que estén a nuestro alcance aunque solo sea para que no los podamos echar de menos en un momento en que los necesitemos cerca. Para mí es casi inconcebible no poder escuchar uno de ellos cuando me apetece.
El segundo movimiento desprende melancolía en todas sus notas, y en varios momentos de la obra se escuchan reminiscencias de su famosa Rapsodia sobre un tema de Paganini.
Este hermano pequeño de los más conocidos 2º y 3º, no es menos meritorio, emotivo ni complejo que los anteriores, aunque es difícil poder competir con el gran éxito cosechado por sus dos grandes obras anteriores.
Me gusta mucho además la forma de interpretar de Boris Berezovsky, sobria, rutilante, de contrastada seguridad, quien fue alumno del conservatorio de Moscú, como otros grandes. He leído, aunque no lo he podido escuchar, que es un gran concertista también de Jazz.
Cuando se escuchan obras así es difícil no quedarse sin palabras o a la vez volverse muy pequeño. Es imposible no emocionarse o pasar por alto momentos que precisan de nuestra total atención.
Rajmáninov hipnotiza, conmueve y nos hace disfrutar de composiciones brillantes, rutilantes, espléndidas como los escasos veinticinco minutos que dura este maravilloso concierto. Hay que darle a este concierto 4º su lugar justo, con permiso de sus hermanos mayores y considero que en este caso no tenemos que pedírselo.
